
Como si se tratara de un deja vú, este año la definición del campeonato de Fórmula Uno tiene casi los mismos ribetes que el torneo de 2007: Lewis Hamilton liderando la clasificación con siete puntos de ventaja sobre su perseguidor, quién maneja una Ferrari. Claro, el otro protagonista de esta historia es Felipe Massa, a diferencia de Kimi Raikkonen, quién logró una remontada memorable el año pasado y se consagró en Interlagos. Al margen de los fantasmas que puedan llegar a aparecer el domingo cuando se apague el semáforo y comience la definición del torneo, nos insertamos en un repaso del año que a transcurrido hasta aquí para el inglés y el brasilero.
Lewis Hamilton:

A favor:
La ventaja que tiene es grande. Y los errores del pasado son la lección para el futuro. El inglés tiene que haber hecho la mejor lectura de los sucesos de 2007 y entender que otra vez la misma posibilidad de ser campeón puede ser quizá la última. Lewis viene en alza. Obtuvo una categórica victoria en China, dando señales de que la ropa de candidato no le pesa. Tenía que ganar y ganó. Pero además, en las últimas carreras mostro signos de recuperación. Despojado de su victoria en Bélgica (lo repetiremos hasta el hartazgo; las carreras se ganan en las pistas) donde había superado en pista a las dos Ferrari, tuvo una gran remontada en Italia, aunque las condiciones del clima y un error en la elección de neumáticos le impidió llegar más adelante. Tras un inicio de torneo a toda orquesta, con pole y victoria de principio a fin en Australia, el piloto de McLaren tuvo que esperar hasta la sexta fecha en Mónaco para volver a cantar victoria. Un doblete en Inglaterra y Alemania permitieron disipar las dudas sobre su manejo y lo volvió a poner en la discusión del torneo. Da la sensación de que, cuando se lo propone, es el más veloz de todos los pilotos, superando en pista este año en un par de ocasiones tanto a Massa como a Raikkonen. Tiene el mejor auto y una escudería con sed de victoria, para lograr otra vez un título de pilotos que se les niega desde 1999 con Mika Hakkinen. También, reivindicarse del mal trago de 2007 a raíz de la causa de espionaje en su contra. Las dos últimas poles obtenidas y la superioridad mostrada en Shanghai dejan abierta la posibilidad de que los inglese vuelvan a tener un campeón de Fórmula uno, que no disfrutan desde 1996 con Damon Hill.
En contra:
Puede pesarle la responsabilidad de ir en busca del título justo en la casa de Massa. Interlagos no es un circuito que le sienta bien. Y la presión tampoco. Antes de la victoria en China, había cometido un error infantil por duplicado en la primera vuelta de la carrera de Japón. Si comprende que la carrera dura casi 70 vueltas y que con un cuarto puesto le alcanza para calzarse la corona, logrará su objetivo. Pero su talento pendula entre buenas y malas. Tendrá que tener el equilibrio mental suficiente para que no aparezcan las dudas del año anterior. Todo el mundo de la fórmula Uno descuenta que se consagrará campeón, aunque los pilotos no ven con simpatía su coronación. Habrá que ver qué papel juegan Alonso y Kubica, dos “enemigos” declarados del inglés.
Podemos afirmar que corre en el “patio” de su casa prácticamente. Conoce todos y cada uno de los secretos de Interlagos, pista donde maneja desde los 11 años. Ha dado muestras claras de que su talento puede llegar a aparecer en el momento menos pensado. La carrera de Hungría es un fiel reflejo de eso, aunque la injusticia se encargó de quitársela. Tras los errores de Australia y Malasia, que pusieron en duda su continuidad en la escudería de Maranello, se recuperó obteniendo dos indiscutibles victorias en Bahréin y Turquía, que le permitieron enderezar el rumbo en el campeonato. Tuvo que esperar hasta la victoria en Hungría para que el equipo se inclinara hacia él en ser la prioridad para obtener el título. Pero cuenta con todo el apoyo que tuvo su compañero de equipo el año pasado. Raikkonen es un excelente piloto número dos y es de suponer que hará lo imposible para retribuirle a Massa la ayuda que le brindó el paulista para obtener la corona en 2007. Tendrá otro gran aliado como Fernando Alonso, que será casi otro compañero de equipo (¿lo será en 2010?) dejando al sensación que la ventaja que tiene al tener “aliados” puede jugar un papel fundamental en la definición. No tiene nada que perder. Y lo apoyarán más de 100.000 personas en el circuito.

Felipe Massa
A favor:
Podemos afirmar que corre en le “patio” de su casa prácticamente. Conoce todos y cada uno de los secretos de Interlagos, pista donde maneja desde los 11 años. Ha dado muestras claras de que su talento puede llegar a aparecer en el momento menos pensado. La carrera de Hungría es un fiel reflejo de eso, aunque la injusticia se encargó de quitársela. Tras los errores de Australia y Malasia, que pusieron en duda su continuidad en la escudería de Maranello, se recuperó obteniendo dos indiscutibles victorias en Bahréin y Turquía, que le permitieron enderezar el rumbo en el campeonato. Tuvo que esperar hasta la victoria en Hungría para que el equipo se inclinara hacia él en ser la prioridad para obtener el título. Pero cuenta con todo el apoyo que tuvo su compañero de equipo el año pasado. Raikkonen es un excelente piloto número dos y es de suponer que hará lo imposible para retribuirle a Massa la ayuda que le brindó el paulista para obtener la corona en 2007. Tendrá otro gran aliado como Fernando Alonso, que será casi otro compañero de equipo (¿lo será en 2010?) dejando al sensación que la ventaja que tiene al tener “aliados” puede jugar un papel fundamental en la definición. No tiene nada que perder. Y lo apoyarán más de 100.000 personas en el circuito.
En contra:
Salvo contadas excepciones (Bahrein, Francia y Hungría), siempre fue superado por Hamilton. Recordar el sobrepaso en Alemania o la abrumadora diferencia marcada en Bélgica y sobre todo en la última carrera de China. El brasilero está un paso detrás del inglés, y es consciente de eso. Como también que la escudería McLaren se muestra más competitiva en este final de año después que Ferrari igualara prestaciones entre Mayo y Agosto. Necesita ganar y que el inglés llegue como mucho séptimo o llegar segundo y que Hamilton no sume. Parece improbable, pero después de lo sucedido el último torneo, no hay que darlo por muerto. Comete errores cuando la presión lo llama, y los hinchas brasileros, que serán muchos en Interlagos, pueden conspirar sin querer contra su piloto. Desde que el gran Ayrton Senna se proclamara campeón en 1991 un piloto de Brasil no consigue el título. Esa carga puede resultarle perjudicial.

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