El talento del piloto italiano, Valentino Rossi, no tiene objeciones. Su habilidad arriba de una moto tiene respaldo en ocho campeonatos mundiales, record de victorias en la máxima categoría y la obtención del titulo mundial con mas puntos cosechados.
Sin embargo, no es solo su capacidad en MotoGP lo que lo transforma en el ídolo que todos conocemos. Su indudable carisma y buena relación con rivales, equipos y aficionados lo trasladan a un lugar de privilegio dentro del mundo de los motores. Siempre noticia, generador de publicad constante y, sobre todo, cosechador de grandes resultados, se ha transformado en el sueño de cualquier equipo o marca involucrada en este tipo de competiciones. Es por todo esto que a Ferrari, la marca más importante y con más historia en el mundo de las competiciones de velocidad, siempre se ha visto tentada de poder contar con el piloto arriba de sus autos.

Claro que esto significaría un cambio de disciplina y radical en su carrera profesional y privada. Algo no muy descabellado de pensar si tenemos en cuenta los antecedentes que involucran a Rossi con la escudería Italiana
Este año, luego de conseguir su octavo campeonato mundial, Rossi tendrá la oportunidad de pilotear, o mejor dicho, volver a pilotear un auto de Ferrari en Formula 1. Se tratará de un Test Privado en el circuito de Mugello. La idea del equipo Fiat es darle una recompensa al piloto por la obtención de su nuevo campeonato mundial. Por eso los días jueves 20 y viernes 21 de noviembre, Valentino Rossi tendrá la chance de subirse a uno de los autos que regularmente manejan Felipe Massa o Kimi Raikkonen.

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Es que la definición del título 2008 tuvo ribetes de película, aunque cuesta creer que algún guionista imagine semejante historia. Porque hasta la vuelta 69 de la carrera Felipe Massa había hecho todo a la perfección, ganando la carrera que tenía que ganar. Y por que Lewis Hamilton también estaba logrando su objetivo de no cometer errores y llegar por lo menos quinto para ser campeón. Sin arriesgar más de la cuenta, con la calculadora en la mano, al mejor estilo Alain Prost que tantos buenos resultados obtuvo con esa receta. Claro, muy distinta de la esencia que define al piloto de Mc Laren. Pero la lluvia, esa protagonista central que tiene el circuito de Interlago, que ya había hecho su aparición diez minutos antes del inicio de la carrera, obligando a demorar la partido, también dijo presente en las últimas 5 vueltas. Y entonces, todos los planes se fueron al diablo, hubo que parar otra vez en boxes y poner neumáticos intermedios. Y el agua, distinto a otras carreras, no le vino bien a Lewis, quién perdió la quinta ubicación en manos de un espectacular Sebastián Vettel a 2 vueltas del epílogo y por consiguiente se repetía la frustación de 2007. Pero no contaban ni Hamilton, ni Massa, ni los 90.000 espectadores en el circuito y los otros millones frente a los televisores, ni el propio destino que Timo Glock tenfría dificultades de gobernar su Toyota con gomas para seco que se tornaba ingobernable y antes de la última curva de la pista, antes de Juncao, el inglés logró arrebatarle la quinta posición al alemán, y el campeonato a Massa y la ilusión a todo Brasil. Y se convierte en el piloto más joven de la historia en ser campeón.










