El título del presente artículo nos sugiere que el modelo BMW M6 es en realidad un capricho, y lo catalogamos como “de los grandes” porque en realidad no se trata de un modelo convencional, sino que de uno que es fabricado por BMW, fabricante reconocido y con historia, por ello es que tiene el valor que tiene y además las características que tiene, que para sorpresa de mucho en una prueba de conducción termina por abrirse y ser sincero con el piloto, algo que se agradece y valora en un vehículo de esta envergadura.

El BMW M6 es un coche de los sueños, aquel que uno tiende a visualizar con una carrocería vistosa, bien delineada y con elementos distintivos claros como lo son por ejemplo las salidas de escape, grandes llantas, hermosos focos delanteros y traseros y como no, un techo removible gracias a que contamos con la versión BMW M6 Cabrio.
Observando la imagen que entrega el modelo alemán, nos damos cuenta que el objetivo de sus fabricantes no es el de impresionar simplemente con una carrocería, sino que el de lograr eficiencia en el traslado y rendimiento en cada decisión que toma el piloto, de ahí que hayamos mencionado anteriormente que este coche no es de aquellos que se catalogue con falsas afirmaciones, sino que manejándolo nos damos cuenta de que es capaz de hacer muchas cosas y que todas ellas son lo mismo que refleja su carrocería, nada de maravillas no logradas de un coche que aparenta más de lo que entrega, acá el BMW M6 Cabrio nos da lo que pagamos.
Este vehículo germano es de aquellos que nos va encantando con detalles, por ejemplo las llantas de 19 pulgadas son un claro ejemplo de la supremacía del motor que posee, lo mismo pasa con a incorporación de un techo de lona que ya se iba echando de menos, pues hace recordar los tiempos clásicos de aquellos deportivos con techo removible delicado.
El modelo en sí posee una carrocería que invita a recorrerle por completo antes de subirnos, es una que parece digna de admirar por un bien rato intentando seguir cada contorno que la hace llamativa al resto. Si miramos el vehículo de costado, de inmediato nos percataremos de quye existen tres líneas que marcan la pauta de lo que intenta plasmar el choche, primero hay una que viene desde el capo y se posiciona en la parte baja de las ventanas, y que recorre todo el coche hasta luego volver a tomar protagonismo ya que dibuja la maletera y baja hasta fundirse con el paragolpes trasero y de paso marcar el margen de posición de los pilotos traseros.

Una segunda línea se puede ver en el final del arco de rueda delantero, donde hay una indicación de que el modelo es el M6 y además dos luces que dan categoría al diseño. Esta línea continua y pasa por la puerta del coche hasta perderse con la tapa de depósito de combustible de manera sutil, pues de pierde con un ensanche de carrocería que la diluye lentamente. Asi también podremos encontrar una tercera línea, esta vez voluminosa, que marca una silueta del coche y que hace su partida en el final del arco de rueda delantero y termina un poco después que el contorno final de las puertas, podríamos decir que corresponde al faldón natural del coche.
Los cortes de ventana son quizás algo opacos para la increíble imagen que nos iba dando el modelo al comienzo, sin embargo acá se esconde una de las claves del BMW M6 Cabrio, y es que no aparenta ser más de lo que realmente es, por ello es que con esto podemos de inmediato darnos cuenta que no es un coche en extremo super poderoso, sino que uno que sabe moverse con soltura y nada más.
La parte trasera del vehículo es a todas luces de lo mejor que se ha podido ver, puesto que al ser el techo del vehículo de bajo nivel, notamos como el vidrio trasero es corto y alargado hacia los extremos de manera que la maletera luce más ancha y alta, dando aerodinamismo al vehículo. Las luces traseras por otra parte son simplemente hermosas y muy bien ubicadas. El paragolpes trasero finalmente es abultado y presenta dos sacados a los extremos de la matricula donde salen dos salidas de escape dobles.

Refiriendonos en parte al interior del coche, podemos decir que sigue exactamente las mismas pautas que ha dejado el BMW Serie 7, es decir que ofrece un salpicadero muy limpio y carente de excesivos botones con cientos de funciones, a cambio ofrece una pantalla amplia donde se puede ver parte del contenido del vehículo y el codiciado sistema i-Drive donde se consigue hacer con una perilla prácticamente todo en el coche, eso sí habrá que familiarizarse con el sistema ya que a buenas y primeras no es tan sencillo de usar.
Sorpresivamente los espacios de las butacas traseras son bastante comodos como para trasladar pasajeros en la parte posterior, a menos que hablemos de un viaje largo donde objetivamente no será recomendable, pero se valora el hecho de que un vehículo descapotable, deportivo tenga dicha capacidad.
En relación a la mecánica que posee el BMW M6 Cabrio, podemos decir que su motor eroga 507 caballos de potencia, hablando de que es un 5 litros. Entrega 7800 revoluciones por minuto, consiguiendo el par completo de 520 Nm a las 6.100 revoluciones por minuto. Para seguir demostrando de lo que es capaz este modelo, podremos añadir que logra los 100 kilómetros por hora en tan solo 4.8 segundos, una cifra que de seguro nos deja con una sonrisa de extremo a extremo cuando le utilizamos. Quizás además pueda interesar la nota al margen de que recorre el primer kilómetro en 22.9 segundos, y bueno quizás eso no sea una cifra determinante para nadie, pero si señalamos que un Ferrari 430 Spyder demora un segundo más en hacer lo mismo… ¿siguen indiferentes?

La velocidad máxima a la que está limitada el modelo es a la de 250 kilómetros por hora, si nos decidimos por quitárselo, entonces nos daría unos 300 kilómetros por hora. El consumo medio es de 15 litros, por lo que además lo declaramos como un coche bastante comedido para lo que es capaz de hacer.
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