Los mitos urbanos de lo que se ha dicho desde hace bastante tiempo respecto de la creación monstruosa de Dodge con su Viper son verdades al ciento por ciento, ello queda al descubierto por el hecho de que habiéndose probado el modelo en carretera y pista de carreras no ha desentonado con las expectativas que de fábrica se señala posee, aún más, se puede vanagloriar de poseer un noble desempeño cuando se le lleva al límite, y eso no lo dice cualquiera.

Muchas veces tenemos la oportunidad de conducir un coche que nos deja pasmados por la experiencia de manejo que nos entrega, sin embargo de seguro nunca hemos podido conducir un vehículo que nos deslumbre al extremo de llegar a descubrir nuevas sensaciones en cada cambio y curva que pasemos con el transcurso del tiempo que va desde que damos la ignición del motor hasta que frenamos y decimos un “wow”.
Dentro de los datos técnicos que podemos entregar a priori del modelo están por ejemplo sus 8.277 centímetros cúbicos y 506 caballos de potencia, con lo que ya de antemano se nos augura un movimiento con soltura y en algunos casos peligro extremo de salirnos de la pista gracias a que el motor sobrepasa con creces el peso que debe mover del coche, de ahí que todos estos colosos de la carretera deban de tener un control de estabilidad apropiado para aquellos que se atrevan a hacerlos rugir como las bestias que son. La versión de Viper SRT10 se debe a la tecnología conocida como “SRT” obedece a las siglas que se desglosan como “Street and Racing Technology”, lo que obviamente nos da a entender que efectivamente estamos ante un modelo trabajado que entrega más de lo que un coche deportivo convencional podría ofrecer, esto se demuestra en la experiencia de manejo y en los increíbles 306 kilómetros por hora que alcanza la máquina.

Si bien es cierto, el Dodge Viper SRT10 no es un modelo que desarrolle una velocidad final vertiginosa si lo comparamos con otra alternativas deportivas como las de Lamborghini, Porsche o Ferrari, es de todas maneras una oferta tentadora si queremos desempeño notable sobre el asfalto y una aceleración trabajada respecto de otros modelos que se ofrecen en el mercado. Muchas veces, como ya lo dijimos antes, es necesario contar con ayudas a la conducción para que el motor no se vaya del curso por el exceso de potencia que posee el coche, sin embargo el Dodge Viper SRT10 no las posee, por lo que se dificulta el querer hacer una prueba que lleve al límite todas las funcionalidades que tiene que ofrecerle al usuario, se requerirá contar con un espacio abierto extenso en muchos casos y otras veces simplemente ser un piloto profesional o de talento natural para domar la bestia que lleva dentro.
Para irnos interiorizando con el coche que estamos analizando, podremos dar a modo de referencia completa del Viper SRT10 algunas características mecánicas. El motor es delantero y posee 10 cilindros, su orientación es en V y se refrigera por agua con radiador de aceite. El Bloque y las culatas son hechas de una aleación ligera y si cigüeñal de fundición con seis apoyos. En lo que respecta al encendido y alimentación encontramos gestión electrónica con inyección multipunto secuencial. La potencia y par máximo es de 372 kW a 5600 rpm, 712 Nm a 4200 rpm.

En lo relativo a la transmisión hay un cambio manual de seis velocidades y una propulsión trasera con diferencial autoblocante. El Embrague es un monodisco en seco con mando hidráulico. Entrando en detalles más acuciosos mencionamos que la suspensión es delantera y trasera independiente de triángulos superpuestos. Resortes helicoidales, amortiguadores de gas y estabilizadores en ambos trenes.
La dirección es de cremallera asistida y los frenos son de doble circuito hidráulico en diagonal con discos ventilados con pinzas de cuatro pistones. Las llantas son de aleación ligera y los neumáticos son unos Michelin ZP de 275/35 ZR y 345/30 ZR 19 detrás. El consumo relativo urbano es de 30,5 litros por cada 100 kilómetros, el extraurbano es de 12,4 cada 100 kilómetros y el mixto es de 12,4 litros cada 100 kilómetros.
El Dodge Viper SRT10 se ha ganado el nombre de “dragster” por naturaleza y es que revisando todos los aspectos técnicos que le componen nos damos cuenta de que efectivamente no es un coche que se conduzca tranquilo en curvas o que se deje maniobrar con facilidad, pues en cualquier momento que hay un descuido del conductor nos damos cuenta que la inyección de gas en el increíble motor hacen de las suyas en el tren trasero y no nos deberemos sorprender de los increíbles culetazos que pegue el coche cuando se le exija con una inclinación no demasiado pronunciada, por esto es que se le debe tratar con delicadeza.

El coche se ha testeado bastante en la actualidad, por lo que se conoce al revés y al derecho, de ahí que nos parezca apropiado el presentar por ejemplo datos de lo que demora en frenar y llegar a 0 desde altas velocidades, lo que puede hacer esquivando los conos y finalmente lo que se hace en el llamado “círculo de adherencia”. Como no lo íbamos a decir, el conocido Show car ha dejado pasmado a todos los que han tenido oportunidad de observarlo desarrollar las pruebas, por esto es que de un comienzo en que se dice “solo sirve para las rectas” se terminan enamorando de un coche que en altas revoluciones parece como una serpiente furiosa que esta apunto de atacar.
Los resultado de las pruebas relativas a la frenada, se ha visto cuanto demora en llegar a la detención total desde los 80 kilómetros por hora, los resultados no dejan a todo el mundo contentos pero si permiten apreciar la preocupación de los americanos por desarrollar unos frenos acorde con el coche del que hablamos. Exactamente necesita 63,8 metros para hacer un paro total del monstruo de Dodge. En el conocido Slalom (esquivar los conos) entra a 60 kilómetros y en 156 metros pasa 9 conos, con una velocidad media de 63,7 kilómetros por hora. Por su parte el círculo de adherencia se forma con un radio de 58 metros y con una aceleración lateral de 0,85 G y una velocidad media de 79,2 kilómetros por hora.
Finalmente terminamos el artículo con el dato de que es un coche hermoso, rápido, de prestaciones soberbias y que sus puntos débiles son nada más que producto de las increíbles potencialidades que se le ven estando el coche aparcado y que se explayan con la sola ignición del motor, a todas luces el Dodge Viper SRT10 es una bestia que no solo sirve para ser un dragster.
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