Sabía Fernando Alonso que, mas allá de tener un auto para al menos un lugar en el podio, necesitaba de un milagro para terminar adelante en el callejero de Singapur. Es que, un problema en la bomba de combustible lo había relegado hasta el 15° lugar en la clasificación cuando tenía auto para aspirar a pelear más adelante. Pero la ayuda divina llegó. Paradójicamente, gracias a su compañero de equipo Nelsinho Piquet, quién tras pegarse contra la pared obligó la entrada del Safety Car y el piloto español, que había sido d elos primeros en entrar a boxes, aprovechó la ocasión para, tras las penalizaciones a Nico Rosberg y Robert Kubica tomar la primera posición y no largarla hasta el final.

El Gran Premio N° 800 de la historia de la categoría traía varios condimentos. El debut del circuito callejero de Singapur (otro callejero más, si sumamos a Valencia, Mónaco y Melbourne), aunque en esta oportunidad, era la primera vez que la Fórmula Uno realizaba una competencia de noche. Si tenemos en cuenta que, durante la carrera, la temperatura no bajó de 28°, mas que márketing era una condición insoslayable disputar esta carrera ala noche. Ver las caras de los pilotos que terminaron la competencia, tras dos horas agotadoras explican el porqué del cambio de horario. Y el circuito, al margen de mostrar una estética admirable con un sector del circuito que hasta pasa debajo de una tribuna, mostraba pocos lugares para el sobrepaso. De allí que se esperaba una carrera tan aburrida como la de Valencia hace un mes. Sin embargo, el desarrollo y el Safety Car se encargaron de darlo a la carrera un cariz atractivo y cambiante, impensado en este tipo de circuitos.
La largada mostraba una imagen habitual en estos últimos tiempos, con Felipe Massa en la pole, con toda la responsabilidad de pasar al frente en el torneo y Lewis Hamilton detrás, expectante. Sebastián Vettel en sexto lugar demostraba que lo suyo en Monza no fue casualidad y deja abierta la duda sobre qué pasaría con el piloto germano si estuviese en un auto de punta. En breve lo sabremos.
Las primeras quince vueltas mostraron a un Felipinho sólido, haciendo una buena diferencia sobre Hamilton de cara al primer reabastecimiento. Las pocas posibilidades de pasarse hicieron para esta primera parte un desarrollo monótono, pero lo mejor estaría por venir. Fue cuando Piquet golpeó su Renault contra el muro de contención, provocando la entrada del auto de seguridad. Inmediatamente, tanto Rosber como Kubica ingrasaron a los pits, aunque cometieron un error que lo pagarían muy caro: los boxes estaban cerrados en ese momento y por esa acción ambos serían penalizados allanándole el camino a Alonso. El asturiano, quién tras la largada había superado cuatro autos, se anticipó a todos para repostar y tuvo la suerte de darse el accidente de su compañero de equipo un par de vueltas más tarde. Pero nuevamente quién sufrió en los boxes fue el equipo Ferrari. La escudería de Maranello mandó a sus dos autos casi al mismo tiempo. Massa, en un ataque de impaciencia, arrancó antes que sus mecánicos terminasen de cargarle combustible. Y por poco no asistimos a un desastre: la Ferrari salió con la manguera de repostaje colgando, arrastro a uno de sus mecánicos, quién tuvo que ser atendido por los golpes producidos por el sacudón del impacto. Milagro fue que, con todo el combustible que se derramó no se produjera un incendio. Raikkonen, que esperaba detrás del brasileño, no lo podía creer. Tras un minuto, lograron retirar la manguera de la Ferrari, pero para ese momento las chances de ganar la carrera se habían dilapidado. Lejos, muy lejos quedaron las épocas donde la escudería de Maranello era un ejemplo de efectividad en los boxes. Y sus pilotos tampoco ayudan demasiado. Tras realizar un pase y siga, el paulista llegó en la 13° colocación.
Hamilton tampoco la tuvo fácil. Tras detenerse volvió detrás del Red Bull de David Coulthard. Y tuvo que esperar 25 vueltas para poder superarlo. Aunque el inglés aprendió d elos errores del pasado y sabiendo que Massa estaba retrasado prefirió mantenerse en su posición, sin ser demasiado agresivo y arriesgando poco. Los puntos del tercer lugar conseguido finalmente lo aleja en siete puntos con respecto a Massa, cuando restan sólo tres carreras. Una situación similar a la del año pasado, pero con un Hamilton más cauto y seguro de que, mientras los errores los cometan los demás y no él, el título llegará solo.
La penalización a Nico Rosberg no le impidió igualmente lograr un gran segundo puesto, lo mejor del hijo de Keke hasta ahora. El piloto de Williams, en la resurrección del equipo que dirige el viejo Frank, realizó una brillante labor tras la salida del auto de seguridad, logrando sacarle 13 segundos a Jarno Trulli, quién era segundo. Eso le permitió, cuando tuvo que parar para cumplir la penalización, volver a pista delante de Hamilton. Sin resto para atacar a Alonso, el alemán festejó el segundo lugar, que lo posiciona muy bien de cara a la próxima temporada. Trulli llegó a estar segundo en un momento de la carrera, pero el que le dio finalmente los puntos a Toyota fue Timo Glock, con otro gran trabajo. Y Sebastián Vettel, como para no dejar dudas de su talento, arribó en la quinta posición, heredada tras el golpe de Raikkonen a cuatro vueltas del final.
Las últimas vuelta vieron reaparecer al Safety Car y se temió por la victoria de Alonso, quién hasta allí había logrado una buena ventaja con el resto y podrían esfumarse esos segundos conseguidos. Pero al relanzarse la carrera, el español demostró un gras estado físico, logrando un par se segundos sobre el Williams de Rosberg y la tranquilidad necesaria para obtener su 20° victoria, la primera del año y convertirse en el séptimo piloto que consigue ganar un Gran Premio en lo que va del año, dándole un tinte de atracción a un campeonato que al principio de año, amagaba con ser aburrido.

Hay que destacar el profesionalismo de Fernando Alonso, quién desde antes de empezar la temporada, sabía que sus chances de pelear por el triunfo eran remotas y dependían de que los pilotos de adelante se paren. Pero Fernando nunca perdió la motivación, menos cuando su compañero de equipo lograba llegar al podio (como lo hizo Piquet en Alemania) y demostrando que no se olvidó de manejar de manera magistral como lo había hecho en los últimos tres años (la historia algún día dirá que fue uno de los pocos que superó a Schumacher en igualdad de condiciones) supo aprovechar su momento y alzarse con una victoria que premio su esfuerzo y no bajar los brazos en ningún momento.

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