La humanidad, en su permanente búsqueda por la evolución tecnológica, ha llegado a un punto en el cual produce cosas a una velocidad frenética, que excede la capacidad que sus integrantes tienen de consumirlas. En todos los ámbitos de la actividad industrial de nuestra especie se van generando cantidades de artículos que pasan al desván, al baúl de los recuerdos. Desde que el mundo es mundo, han surgido grupos humanos que se dedican a rescatar del pasado todas aquellas cosas que, como consecuencia de los indetenibles procesos de cambio y renovación, de reemplazo de tecnologías obsoletas por las más modernas y actualizadas, han caído en desuso.

Estas personas, en mayores o menores grados, terminan obsesionándose con estos impulsos entre infantiles y desequilibrados por reunir la mayor cantidad de estos artículos, con los cuales tienen una conexión profunda y personal. Los coleccionistas investigan, buscan, compran, organizan, catalogan, almacenan y mantienen sus colecciones con el mayor cuidado, celo y profesionalismo. Y cuando se trata de automóviles clásicos, el tema incluye millones de dólares invertidos en todas las previsiones que deben tomarse para que su colección se conserve en buen estado.
A pesar de que el mundo de los coleccionistas de autos no se limita a la tenencia de los vehículos en un garage enorme, con cuadrillas inmensas de técnicos y mecánicos que cuidan cada detalle de las joyas de la familia, es sin duda el rubro que impresiona más por las dimensiones que puede llegar a alcanzar. Por ejemplo, el comediante y animador de la televisión norteamericana Jay Leno (que conduce el programa The Tonight Show desde 1992, cuando reemplazó a Johnny Carson) es conocido por su afición por los carros clásicos.
Él se toma este “pasatiempo” muy en serio y se ha convertido en un ávido estudioso, coleccionista y restaurador de autos y motocicletas de todas las épocas, desde piezas de los primeros 1900s hasta un McLaren F1 de alta performance. Leno tiene en la actualidad más de 80 vehículos en su colección, y todos están en condiciones de circular por las calles, debido a las adaptaciones de motor y mantenimiento de los sistemas de cada unidad – sin alterar sus características de diseño originales – que reciben por parte de Jay.
Entre las joyas de esta colección – una de las más costosas del mundo – podemos destacar el Bugatti Tipo 49 de 1930 (para muchos conocedores, el último Bugatti “real”), el Bugatti Tipo 57 (considerado el auto más hermoso que se haya construido), el Bentley Speed Six de 1928 (uno de los autos deportivos más rápidos de los años 20s), ente muchos otros. En el 2001, Jay Leno subastó una de sus motocicletas Harley-Davidson firmada por sus invitados famosos para ayudar a las víctimas del 11 de septiembre. La moto se vendió por $ 360,000. Cuatro años después, él volvió a hacer lo mismo en dos oportunidades: a comienzos de 2005 para ayudar a los damnificados del terremoto en la India (esta vez se recaudó $ 810,000 por la moto) y luego para dar apoyo a los golpeados por el huracán Katrina. Esa última Harley llegó a ser vendida en $ 1,550,100.

Como Leno, hay muchas otras personas que se dedican a coleccionar automóviles o incluso autopartes, empresas, modelos de autos clásicos a escala (el famoso auto-modelismo), emblemas, etc. Asimismo, existen coleccionistas que se dedican a una marca, fábrica o modelo específico, como por ejemplo el actor cómico Jerry Seinfeld, uno de los más populares de los últimos 20 años de la TV norteamericana, quien tuvo incluso que alquilar un hangar del aeropuerto de Santa Monica, California, para poder almacenar una parte de su extensa colección de automóviles Porsche.
Entre sus preciadas posesiones se encuentra el famoso Porsche 550 Spyder, aquel modelo que conducía James Dean al momento de producirse el accidente que le causó la muerte en 1955. La pasión de Seinfeld por los Porsches lo ha llevado a colaborar con múltiples publicaciones dedicadas a la conocida fábrica alemana, y en varios episodios de su serie de televisión, Seinfeld aparece conduciendo algunos modelos de su propiedad.
No cabe duda que la modernidad ha revolucionado el mundo de los coleccionistas de automóviles. En la era de la información y el auge de la Internet, los amantes de los autos clásicos tienen muchas más oportunidades de compartir sus experiencias con los automóviles que poseen, los vehículos que desean conseguir o simplemente conversar e interactuar con aquellos que comparten esta misma obsesión.

Uno de los websites más visitados y expertos en el tema de las colecciones de autos clásicos es ClassicCar, en el cual personas de distintos lugares del mundo se ponen en contacto para conocer cada detalle de su actividad. En esta página web, los investigadores, coleccionistas y restauradores se enteran de cómo asistir a exhibiciones, participar de subastas, comprar, vender o cambiar vehículos, etc. Nunca antes los coleccionistas de autos clásicos han tenido esta posibilidad de crear una comunidad como la que existe hoy en día.
Entre las estrellas del football profesional, que en la actualidad se encuentran entre las personas mejor pagadas del mundo, el hobby de coleccionar autos de lujo se ha extendido de manera tremenda. Por ejemplo, el británico David Beckham, estrella del Manchester United, el Real Madrid y la selección de su país, tiene un arsenal de autos de última generación entre los que destacan los siguientes: Ferrari 575, Ferrari F430, Lamborghini Gallardo, dos Bentley Arnages, un Porsche 911 Turbo, Rolls-Royce Phantom e incluso un modelo clásico, un Aston Martin V8.
El enorme poder adquisitivo de estos nuevos multimillonarios les permite acceder a esta clase de pasatiempos sin el mayor inconveniente. Este ordenamiento económico-deportivo ha creado una nueva especie de coleccionista: aquel que adquiere un gusto especial por los autos de lujo por que es una tendencia del mundo del jet-set en el cual se mueven o por las excentricidades que surgen a raíz de los astronómicos ingresos que obtienen a través del deporte que practican. Sean clásicos o de lujo, coleccionar autos es siempre un asunto de excentricidad.
Créditos: todas las imágenes han sido obtenidas de la Web oficial de Classic Car.com.
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