La industria automotriz japonesa siempre se destacó de la europea y la norteamericana por sus modelos especialmente diseñados para satisfacer las necesidades básicas de sus usuarios al menor costo posible. Con el paso de los años, las principales fábricas de automóviles japoneses han demostrado estar permanentemente a la vanguardia de la industria con productos familiares de fácil acceso, maniobrabilidad y mínimo consumo, además de conservar los más altos estándares con relación a la tecnología, diseño, aerodinamismo y ergonomía.
Heredero de uno de los modelos más representativos de la época dorada de la línea conocida como Datsun, el Nissan Maxima ofrece en su más reciente versión un auto familiar de prestaciones lujosas, una combinación mágica que fusiona las comodidades del sedan de cuatro puertas con las características formales de cualquier auto deportivo. A pesar de esto su situación es incierta debido a la aparición de nuevos productos de Nissan como el Altima, el Murano y más recientemente, la línea de autos de lujo Infiniti.

Los orígenes del Maxima se ubican a finales de la década de los 70s, con la aparición del Datsun 810, una extensión actualizada del clásico modelo Bluebird, uno de los productos bandera de la Nissan en los años 50s y 60s. El Datsun 810 atravesó diversas modificaciones tanto a nivel externo como interno, para ir adecuándose a las exigencias del cada vez más atractivo mercado automotor norteamericano.
Compitiendo con populares modelos estadounidenses como el Ford Maverick, el Dodge Mart o el Chevrolet Nova en sus primeros años, el Datsun 810 alcanzó los primeros lugares en ventas y en preferencias como lo demuestran las extensas columnas que alaban sus prestaciones en prestigiosas revistas especializadas de la época como Car & Driver o Road & Tracks. Hasta 1981, el Datsun 810 – cuyo motor de 2.4 litros causó sensación en aquel entonces – estaba disponible en dos variaciones: Deluxe y Maxima.

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