En la historia de la Fórmula 1 quedará como una de esas carreras difíciles de olvidar. Es más, con las pulsaciones a mil, más de un fanático de la categoría no dudaría en afirmar que fue la última vuelta más dramática desde que en 1950 se empezó a escribir la leyenda de esta categoría.
Es que la definición del título 2008 tuvo ribetes de película, aunque cuesta creer que algún guionista imagine semejante historia. Porque hasta la vuelta 69 de la carrera Felipe Massa había hecho todo a la perfección, ganando la carrera que tenía que ganar. Y por que Lewis Hamilton también estaba logrando su objetivo de no cometer errores y llegar por lo menos quinto para ser campeón. Sin arriesgar más de la cuenta, con la calculadora en la mano, al mejor estilo Alain Prost que tantos buenos resultados obtuvo con esa receta. Claro, muy distinta de la esencia que define al piloto de Mc Laren. Pero la lluvia, esa protagonista central que tiene el circuito de Interlago, que ya había hecho su aparición diez minutos antes del inicio de la carrera, obligando a demorar la partido, también dijo presente en las últimas 5 vueltas. Y entonces, todos los planes se fueron al diablo, hubo que parar otra vez en boxes y poner neumáticos intermedios. Y el agua, distinto a otras carreras, no le vino bien a Lewis, quién perdió la quinta ubicación en manos de un espectacular Sebastián Vettel a 2 vueltas del epílogo y por consiguiente se repetía la frustación de 2007. Pero no contaban ni Hamilton, ni Massa, ni los 90.000 espectadores en el circuito y los otros millones frente a los televisores, ni el propio destino que Timo Glock tenfría dificultades de gobernar su Toyota con gomas para seco que se tornaba ingobernable y antes de la última curva de la pista, antes de Juncao, el inglés logró arrebatarle la quinta posición al alemán, y el campeonato a Massa y la ilusión a todo Brasil. Y se convierte en el piloto más joven de la historia en ser campeón.

Ese inicio matizado por la lluvia fue el anuncio de lo que vendría al final, pero fue amenaza toda la carrera. Porque si algo caracteriza a la carrera de Brasil, como suele suceder con Bélgica, es que, tarde o temprano, va a llover. Y esta vez fue en ambos casos. De todos modos, la largada dejó como saldo el despiste de otro brasilero, Nelsinho Piquet y la desazón de David Coulthard, quién en su última carrera en la categoría no llegaba a dar siquiera una vuelta entera. Massa logró escaparse rápidamente, permaneciendo Hamilton en el quinto lugar haciendo su trabajo. Trulli, que había largado segundo se retrasó rápidamente, y Fernando Alonso, de gran final de año, se situaba entre los de adelante. Tras la primera detención en los pits, se vió la notable demostración de manejo de Sebastián Vettel, sin dudas la gran figura de este año. El alemán, con un auto claramente inferior a los de punta como su Toro Rosso, quedó segundo detrás del paulista y de no ser porque su coche lleva motores Ferrari, seguramente otro hubiese sido el ganador de la carrera. Vettel hace todo bien, tras su victoria en Monza no paró de hilvanar buenos resultados y solo queda esperar que lo suyo no haya sido sólo un amague y que perdure porque la categoría necesita de pilotos como él. La lucha por la punta se interrumpió cuando el alemán, con una estrategia de tres paradas, debió ingresar a boxes.

Promediando la carrera, la sensación que rondaba por el circuito era que, de no suceder algún imprevisto, era muy difícil que a Lewis esta vez se le escape el título. El piloto de McLaren no se complicaba con los rezagados y hacía una carrera tranquila, ya que delante de él se encontraban Massa, Alonso y Raikkonen y con el cuarto puesto estaba hecho. Tras la segunda visita de los autos para repostar, el equipo Ferrari mandó a Kimi a tratar de frenar un pco a Lewis, sacrificando lo que podía ser un 1-2 del equipo. El finlandés no lo logró porque Lewis, aún dejando la posición en manos de Vettel, finalizaba quinto y era campeón igual. Hasta que el cielo se llenó de nubes cargadas de agua, la luz se hizo oscuridad y faltando16 km. para la bandera a cuadros comenzó a llover. Y al diablo todos los planes, las estrategias y el juego de equipo.
Todos los pilotos del pelotón de punta pararon a colocar gomas para piso húmedo, pero Glock no paró y al quedar en el cuarto lugar se convirtió en un impensado protagonista de esta historia. Faltando dos vueltas, Vettel pudo superar en una gran maniobra a Hamilton, aprovechando la confusión que reinaba en la pista con los rezagados, y lo mandó al sexto puesto, que le provocaba una nueva frustración por segundo año consecutivo.
La euforia que se vivía en el box de Ferrari hacía recordar a la escena del año anterior. Pero de manera increíble, Glock no pudo mantener su auto con gomas para piso seco y en la última curva del circuito Lewis lo pudo superar, cuando ya hacía medio minuto que Massa había logrado la victoria.

Esa imagen de los mecánicos de Ferrari festejando el título y paralizándose al enterarse que Hamilton finalmente lograba la quinta colocación, quedará en las retinas de todos los ojos del mundo por largo tiempo. Ni Lewis ni Felipe lo podían creer. Y el mundo de la Fórmula Uno tampoco. Ya vendrá el tiempo de analizar si fue justo o no a favor de quién se resolvió el campeonato. En las estadísticas quedará como una de las más apretadas definiciones de un título. Y seguramente vendrán otras. Pero todos los que amamos esta categoría les estaremos eternamente agradecidos por la manera en que definieron el torneo, que perdurará mucho tiempo en la memoria de la máxima categoría y de todos sus fans que hasta hace un par de años se resignaban a aburrirse con campeones que se consagran en Agosto o Septiembre. Por segundo año seguido, la Fórmula Uno tiene un final de película. La demostración de dramatismo, de un alto nivel de conducción y de tener una concentración admirable para las circunstancias que se presentaron a lo largo de la carrera nos demuestra que estamos ante una nueva era de la Fórmula Uno. Y que nos vamos a tener que acostumbrar a este tipo de definiciones. Salud Lewis, gran campeón. Y gracias a todos los demás pilotos.
Añadir a Del.Icio.Us



1 Comentario en “Para ser campeón, primero hay que sufrir”
[...] última declaración del italiano al respecto fue el día del GP de Brasil en Formula 1, mientras comentaba la carrera para canal 5 de la televisión italiana sostuvo: [...]