Como para no dejar ningún resquicio para la duda sobre su gran actuación del sábado en la clasificación, bajo la lluvia y demostrando que si las condiciones climatológicas no cambiaban, era un firme candidato a la victoria. Y el sol no salió; y a Sebastián Vettel no hubo con qué darle. Emulando a Ayrton Senna, quién hace 23 años también obtenía su primera victoria con pista mojada, el alemán logró una impactante victoria en Monza, la más resonante que se recuerde en los últimos años en la máxima categoría, por tratarse de un piloto de sólo 21 años, 2 meses y 11 días, con un auto claramente inferior a la mayoría de los que corren en el mundial y sin perder la concentración en ningún momento.

Observar un Toro Rosso en la pole constituía toda una sorpresa para los seguidores de la máxima categoría. Y para darle un matiz más a lo atípico de la jornada, la largada se realizó con el Safety Car, que permaneció dos vueltas dentro de la pista hasta dar vía libre a los autos. Desde ese momento, la sensación que invadía a los más de 100.000 fanáticos de Ferrari, quienes esperaban la victoria de la escudería de Maranello (aunque finalmente terminó ganando un auto impulsado por el mismo motor de esa escudería), era de reafirmar lo que había sucedido el sábado: en lo mojado, nadie iba a poder con el alemán. Seguido por Heikki Kovalainen, que poco podía hacer para meterle presión, lo más atractivo de la carrera estuvo del medio para atrás. Es que Lewis Hamilton, cometiendo un error de puesta a punto en la clasificación, partía desde la décimo sexta posición, un lugar más atrás que Kimi Raikkonen, quién con la actuación de ayer, parece haberse despedido de la lucha por el título. El inglés de Mc Laren realizó una remontada monumental, dando una clara lección de cómo adelantar autos en piso húmedo llegando incluso al segundo lugar en la vuelta 24, momento en el que realizó su primera parada en boxes. Para ese entonces, todos habían entrado a reabastecerse, optando la mayoría por neumáticos intermedios, ya que la amenaza de lluvia continuaba latente.
Los lugares de privilegio no se alteraron, llegando Felipe Massa, que no mostró su mejor versión, aunque el sexto puesto final le permitió restarle otro punto a Hamilton y colocarse a uno solo de desventaja en el torneo, mostrándose muy cauto, sin arriesgar para no quedarse sin el pan y sin la torta. El paulista es consciente que la única manera de aspirar a la corona, es sumando puntos, no abandonos. La contra cara de esa actitud conservadora era Hamilton, que se desacía de rivales con total autoridad, mientras que Raikkonen se complicaba con Kubica, con Rosberg, con Trulli y la lista sigue. Todo lo que el inglés hacía sencillo, para Kimi era un parto.

Con una estrategia de una parada, y aprovechando una versión de su Renault que en lo mojado muestra más competitividad que en lo seco, Fernando Alonso se mantuvo toda la carrera expectante, a la espera de que algunos de los tres de punta se retrasase. Con un andar sin errores, el bicampeón del mundo volvió a quedar en el umbral del último escalón del podio (como en Bélgica), aunque el cuarto puesto tenga sabor a poco, en la columna del haber debe computarse haber finalizado delante de los tres aspirantes al título (que pueden ser dos si Kimi no deja de cometer errores).
Tras el primer pit stop de Hamilton, sobrevoló la idea de que la vistoria de Vettel podría encontrase en peligro. El alemán debía volver a los boxes y habría que sacar la calculadora para saber qué diferencia necesitaba para no frustrarse semejante oportunidad. Pero Lewis puso neumáticos para lluvia extrema en una pista que empezaba a secarse y, aunque la amenaza de lluvia seguía latente, la mejor visión del equipo que dirige Gerhard Berger, colocando en el auto de Vettel caucho para piso intermedio, obligando al inglés a realizar otra visita a los boxes, quién de esa manera, resignaba sus chances de pelear por la victoria.
Tuvo que conformarse con el séptimo lugar, que no es mirado con desagrado, ya que Massa le descontó solo un punto, teniendo en cuenta que Lewis había partido casi al final de la grilla. Volvió a superar en una gran maniobra a Kimi (como en Spa) y demuestra que está un paso adelante en cuestiones de talento de Felipinho.

El final arrojó las serenidad y confianza de Sebastián, que mantuvo diferencias con Kovalainen y no cometió errores y la recuperación de Kubica, quién volvió a subir al podio y se coloca tercero en el campeonato. El piloto de B.M.W. volvió a la regularidad de la primera mitad de año, que lo posibilitó liderar el torneo tras el gran premio de Canadá. Ellos, los protagonistas del podio más joven de la historia de la categoría, también comparten otro aspecto en común: son los nuevos ganadores que arrojó (hasta aquí) este entretenido año después del aburrimiento que nos ofreció Schumacher a principios de la década. Y la carrera de Monza deja una certeza: Podrán venir más victorias, algunas poles y otros podios, pero el talento de Vettel permite imaginar un futuro próximo no muy lejano manejando un auto todo rojo, quizá. Permite vislumbrar un futuro de campeón. Talento, ese detalle tan particular que no puede faltar en un gran piloto, le sobra.
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